lunes, 27 de octubre de 2014

LA COHERENCIA EN EL VESTIR: PARTE 1

Desde el primer momento quise que mi primera entrada del blog estuviese dirigida a este tema, pese a ser relativamente "avanzado"; dado que me parece extremadamente importante si nuestro objetivo es mejorar nuestra indumentaria.

Hace un tiempo, cuando frecuentaba StyleForum, el destacado miembro Voxsartoria publicó una guía sobre combinaciones coherentes para principiantes, de la que aprendí inmensamente, y en la que se basa todo lo que voy a sugerir a continuación. Como él mismo indicaba, es una guía orientada a todos aquellos que comienzan a mostrar interés por vestir mejor, de manera que aprendan a crear conjuntos en los que todos los elementos funcionen, arriesgando mínimamente.

No es extraño encontrarse en blogs y foros con conjuntos que cuidan perfectamente color, textura y motivos, pero que fallan de forma visible al no ser coherentes. A veces vemos un look que no funciona, y nos preguntamos por qué, cuando teóricamente está todo bien combinado; en la mayoría de los casos, es esta falta de coherencia la que lo arruina.

Cuando empezamos a vestirnos de chaqueta y corbata (si asumimos que nos interesa el hacerlo con buen gusto), lo primero que hacemos es buscar información sobre cómo conjuntar los anteriormente mencionados colores, texturas y motivos. Esto, a priori, no es mala idea en absoluto, puesto que un conjunto en el que falle alguno de estos tres puntos está condenado al fracaso. Pero esto no es, ni de lejos, lo único que debemos tener en cuenta a la hora de conjuntar los elementos de nuestra vestimenta.

Si queremos ser unos "dandies", y con nuestra ropa pretendemos expresar extravagancia, individualismo, o destacar de alguna forma, podemos dejar de leer aquí; con prestar atención a los puntos anteriores (colores, texturas y motivos) será suficiente, e incluso en algunos casos, no hará falta. No obstante, creo firmemente que se necesita muchísima personalidad para vestir de esta forma, cosa que no está al alcance de todos.

Pero supongo que la mayoría de las personas que estén leyendo este artículo prefieren no arriesgar, sino simplemente ir bien vestidos; no con exactitud histórica, ni mucho menos, pero sí de forma correcta y óptima. Y para ello, cada componente de la indumentaria escogida debería estar en el mismo nivel de "formalidad". Aunque estos niveles son relativamente flexibles, cuando estamos empezando es mucho más fácil lograr un buen conjunto, atractivo visualmente, si nos ceñimos a ciertas combinaciones; más adelante, una vez que hayamos comprendido lo básico, podremos experimentar con mayores posibilidades de éxito. El combinar prendas con distintos niveles de formalidad, con la excusa de"dar un giro divertido o personal al look", lo único que consigue en la mayoría de los casos es un atuendo pobre y, de algún modo, chocante.

Al igual que todo lo que comparta en este blog, lo que viene a continuación no son reglas escritas, sino simplemente consejos. Tratemos de verlo de esta forma: cada vez que vayamos a escoger nuestra vestimenta, deberíamos pensar no sólo en si X corbata queda bien con X camisa, o X chaqueta con X pantalones; sino en que tal vez, podría quedar mejor de otra forma. ¿Por qué no hacerlo lo mejor que podamos?

Pasemos, por tanto, a echar un vistazo rápido a los distintos niveles de "formalidad" y los complementos adecuados, empezando por lo más formal y acabando por lo más informal; y evidentemente obviando las prendas de etiqueta, dado que no entran en el ámbito de este artículo. También podemos considerar esta escala como la que va de lo más urbano a lo más rústico, según el origen y la historia de las prendas.


1. INDUMENTARIA "DE CIUDAD"



Se trata de el típico traje que deberíamos tener en nuestro fondo de armario, en color azul oscuro o gris, de estambre de lana; el que habitualmente asociamos con políticos y hombres de negocios. No entran en esta clasificación los trajes de otros colores, como marrón o beige; ni trajes con detalles casuales, como bolsillos de parche. Son aceptables motivos como la raya diplomática, ojo de pájaro, etc. pero no los cuadros de ningún tipo. Podemos conjuntar un traje de estas características con lo siguiente:


- Camisa: Blanco liso, azul pálido o rayas azules y blancas. Nada de camisas 100% lino, ni botones en el cuello, ni otros detalles casuales. Las camisas de colores distintos al blanco y el azul no tienen cabida en esta categoría, aunque sea frecuente encontrárselas en la oficina.
- Corbata: Granadina, seda tejida o twill de seda, lisa o con motivos discretos.
- Pañuelo: Contrariamente a lo que se cree, lo más formal es no llevarlo; lo óptimo es un pañuelo blanco de lino, aunque realmente cualquier pañuelo es aceptable, pero más propenso a arruinar el conjunto.
- Zapatos: Preferiblemente balmorals en negro, sin perforaciones; estas últimas son aceptables si son discretas (por ejemplo, quarter brogues o adelaides). Marrón oscuro o burdeos oscuro son colores aceptables. Nada de ante. En España es perfectamente aceptable sustituir los balmorals por variantes abiertas (bluchers), siempre que tengan las mismas características.

Insisto en que esta lista es relativamente flexible y admite variaciones si sabemos lo que hacemos, o dependiendo de dónde vivamos; pero si nos ceñimos a estos elementos, podemos asegurarnos de ir vestidos correctamente siempre que las circunstancias exijan una indumentaria de este tipo. Para muchos puede parecer aburrido ir vestido de esta forma, o incluso inapropiado; si nuestras circunstancias no nos obligan a ello, podemos pasar al siguiente punto.

2. EL TRAJE "INFORMAL"

Todo traje que no entre en la clasificación anterior entra en esta categoría: cuadros, colores como el marrón o el beige, materiales como la franela, el algodón o el lino, bolsillos de parche... con la ventaja de que este tipo de trajes admiten prácticamente cualquier combinación dependiendo de sus características. De los trajes que entran en esta categoría, algunos admiten los complementos de la indumentaria "de ciudad", mientras que otros no.

Los trajes que admiten los complementos "de ciudad" son aquellos que tienen un corte similar al de sus hermanos más urbanos; esto es, sin bolsillos de parche ni otros detalles casuales. Además, entran en esta subcategoría los trajes de franela o fresco, lisos o con rayas; los trajes de estambre en colores más rústicos como el marrón o el beige; o los trajes de estambre con motivos algo más casuales pero discretos, como cuadro de ventana o príncipe de Gales. Con estos trajes, la gran ventaja es que podemos usar tanto complementos de la indumentaria "de ciudad", como complementos más casuales (que listaré un poco más adelante).


 

Los trajes que sólo deberían conjuntarse con complementos casuales son aquellos que no entran en la subcategoría anterior: trajes de pana, tweed, algodón o lino; trajes con cuadros llamativos u otros motivos que no sean discretos (cabe añadir que el Príncipe de Gales mencionado en la subcategoría anterior, si es de tamaño considerable o con mucho contraste, es de todo menos discreto); o trajes con detalles casuales como bolsillos de parche.



 En este caso, no deberíamos usar los complementos listados en la categoría de "indumentaria de ciudad", sino que deberíamos ceñirnos a los previamente mencionados complementos casuales:

- Camisa: En este caso, podemos optar por prácticamente cualquier color; aunque el blanco es preferible no utilizarlo, a menos que la camisa en sí sea casual. Podemos utilizar motivos como cuadros, detalles como cuellos de botones, bolsillos en el pecho...
- Corbata: Cualquiera de materiales alternativos como la lana, el algodón o el lino; o seda con acabado más "rústico", como el madder o el crochet. Dependiendo del país en que vivamos, también se consideran casuales las corbatas de rayas tipo "repp" como la de la fotografía superior.
- Pañuelo: De colores, en cualquier material.
- Zapatos: Cualquiera que no entre en la indumentaria "de ciudad": diversos tonos de marrón o burdeos, zapatos perforados, de ante, mocasines, hebillas...

Como vemos, las posibilidades son bastante amplias. Si estamos empezando, no debemos caer en la tentación de mezclar complementos casuales con un traje "de ciudad"; es posible hacerlo de forma exitosa, pero deberíamos dejarlo para más adelante, o tendremos bastantes papeletas para estropear el conjunto. Y no es eso lo que queremos. ¡Claro que podemos llevar una corbata de lana con un traje urbano! Pero no cualquier corbata de lana funciona con cualquier traje, y ese tipo de combinaciones es mejor que empecemos a probarlas cuando ya estemos curtidos y tengamos el ojo entrenado.

El siguiente paso en la escala de formalidad es el conjunto de dos piezas, en el que chaqueta y pantalón son distintos; lo veremos en el próximo artículo.

Un cordial saludo,
Roberto.




UNA BREVE PRESENTACIÓN...


“Nothing badder than tweed with madder.ˮ
Voxsartoria

No hace muchos años comenzó mi periplo en el mundo de la moda clásica masculina, motivado principalmente por la decisión de dar un vuelco a todo aquello que sentía que debía mejorar a nivel personal. Entre otras cosas, me di cuenta de que mi indumentaria habitual no estaba a la altura del puesto de trabajo que desempeñaba en aquel momento.

Como todo aquel que empieza en este mundillo, mis primeros experimentos fueron completos desastres, y mis ojos no veían más allá del "una corbata es formal y un traje es formal, por lo que mezclando estos dos elementos ya voy hecho un pincel". Pero poco a poco se descubre que es todo mucho más complejo de lo que parece. La cantidad de información disponible sobre el tema a día de hoy es impresionante, y no es difícil para la persona con inquietudes artísticas y estéticas el sentirse atraído hacia la belleza de la moda clásica bien llevada a cabo.

Cuando se empieza a entender qué es lo que funciona y qué es lo que no a la hora de vestirse cada mañana, esta parte pasa a un segundo plano, y es entonces cuando puede surgir un interés hacia el lado artesanal de la sastrería y la confección. Detalles que a otros ojos pasan desapercibidos, pero que para aquella persona que sepa apreciarlos, suponen verdaderas obras de arte, como una corbata confeccionada totalmente a mano; o una chaqueta en la que el tejido cae de manera majestuosa sobre nuestro cuerpo, escondiendo sus defectos y realzando las virtudes.

En este blog me gustaría compartir toda la información que he ido recabando con los años, tanto en forma de consejos sobre cómo vestirse, como artículos sobre confección artesanal, tema que me apasiona y sobre el que no dejo de aprender cada día. No pretendo, ni mucho menos, sentar cátedra, puesto que yo mismo aún tengo mucho que aprender; pero sí tengo convicción de que lo que escriba puede ayudar a otros, motivo más que suficiente para que este blog comience su andadura.

Saludos cordiales,

Roberto.